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Artículo: Charol: qué es y qué no es

Charol burdeos curvado sobre un banco de roble del atelier, mostrando su superficie brillante y su reverso mate.

Charol: qué es y qué no es

El charol es cuero con una película de alto brillo en su superficie. La piel que hay debajo es real. El brillo de espejo no es cuero: es un recubrimiento, y casi todo lo que se percibe en el charol procede de ese recubrimiento, no de la piel inferior.

Comprender ese único hecho responde a la mayoría de las preguntas, incluida la de por qué acaba volviéndose pegajoso.


¿Qué es el charol?

El charol es un cuero acabado con una superficie brillante y no porosa aplicada sobre la flor. Originalmente, el brillo procedía de capas de barniz. En la producción moderna, la película es un polímero, generalmente poliuretano, aplicado y curado hasta lograr un acabado de espejo.

La piel inferior puede ser de casi cualquier calidad y a menudo no es la mejor disponible, porque el recubrimiento lo cubre todo. Conviene saberlo: una superficie de charol impecable no dice nada sobre la piel que hay debajo.


¿El charol es cuero auténtico?

La piel es cuero auténtico. La superficie no.

Esa diferencia contiene toda la respuesta. Lo que toca, ve y limpia es una película de polímero. Lo que da cuerpo a la pieza y permite cortarla y coserla es el cuero inferior.

También existe material sintético con acabado de charol, sin piel alguna, muy habitual en calzado. Y en una piel completamente recubierta quedan muy pocos indicios para distinguirlos.

El consejo habitual es mirar el canto cortado, suponiendo que el cuero tiene un canto fibroso y el sintético uno plástico y uniforme. Los sintéticos modernos de microfibra se construyen sobre soportes de fibras no tejidas y sus cantos cortados parecen convincentemente fibrosos. Esa prueba ha quedado superada.

Las otras pruebas conocidas fallan aquí por una razón más fundamental. Ambas dependen de poder llegar a la piel, algo imposible en una superficie de charol.

  • La variación entre paneles es una señal habitual de piel, pues las pieles difieren entre sí. Pero un pigmentado intenso cubre esa variación y el charol la cubre por completo. Todos los paneles coinciden, exactamente igual que en un sintético.
  • El olor es la otra prueba habitual, y una superficie sellada no tiene nada que desprender. No existe salida a través de una película continua.

Así, en el caso concreto del charol, la respuesta honesta resulta incómoda: apenas hay diferencias detectables en la superficie, porque en ninguno de los dos casos esa superficie es cuero. Es una película de polímero y, a grandes rasgos, es la misma película con independencia del material al que se aplique.

Por eso la distinción también importa menos de lo que cabría esperar. La película se cuarteará, se volverá pegajosa y se agrietará al mismo ritmo tanto sobre una piel como sobre un soporte textil. Que haya cuero debajo no protege el recubrimiento.

Lo que sí cambia con el cuero inferior es cuánto dura el soporte una vez desaparecida la película y cómo se comporta estructuralmente la pieza mientras tanto: cómo admite un pliegue, conserva la forma y resiste la costura y las tensiones de las esquinas. Esa diferencia es real y es la única que importa aquí.

Por tanto, al comprar charol, la pregunta no es cómo reconocer el cuero auténtico a simple vista. Es qué hay debajo, y la única manera de saberlo es que se lo indiquen.


De qué está hecho el charol y cómo se fabrica

Una piel preparada recibe varias capas del material de acabado, curando cada una antes de aplicar la siguiente, hasta que la superficie queda completamente sellada y reflectante. La película se deja lisa o, en el charol arrugado, se texturiza deliberadamente.

Como el recubrimiento es continuo, no sobrevive ningún rasgo propio de la piel. No se aprecia la flor. No puede formarse pátina, porque nada llega a la fibra.


Por qué se llama patent leather en inglés

El nombre inglés procede de comienzos del siglo XIX, cuando el proceso era nuevo. En el inglés de la época, describir algo como patent indicaba un proceso exclusivo reivindicado por su creador; el nombre permaneció unido al material mucho después de que el proceso se generalizara.

La versión a la que suele atribuirse el origen se desarrolló en Newark, Nueva Jersey, en 1818, por Seth Boyden, quien obtuvo el acabado aplicando barniz al cuero y secándolo de una manera particular. Se menciona menos que el nombre no parece proceder de ninguna protección que poseyera el propio Boyden.


Por qué el charol se vuelve pegajoso

Es la pregunta que termina haciéndose todo propietario de charol, y tiene una respuesta real, no las conjeturas que suelen ofrecerse.

Con el tiempo, le ocurren dos cosas a la película.

Los plastificantes migran. Las películas flexibles de polímero contienen plastificantes para conservar su elasticidad. Con los años, estos salen gradualmente de la película y llegan a la superficie, donde dejan un residuo pegajoso y ligeramente aceitoso. Por eso un bolso antiguo de charol resulta pegajoso y uno nuevo no, y por eso esa sensación reaparece después de limpiarlo.

La película absorbe humedad y se degrada. Las películas de poliuretano son vulnerables a la humedad prolongada, y guardarlas en un ambiente cálido y húmedo acelera considerablemente el proceso.

De ello se derivan dos consecuencias directas, que explican cómo almacenan los conservadores los materiales recubiertos. Nunca deje dos superficies de charol apoyadas una contra otra, porque se adherirán y arrancarán sus acabados al separarlas. Y guárdelo con ventilación, no sellado en plástico, porque la humedad atrapada impulsa la degradación.


Durabilidad, grietas y vida útil

El mismo proceso explica las grietas y los cambios de color. Al perder plastificantes, la película se vuelve menos flexible, y una película menos flexible sobre un material que se dobla se cuartea y después se agrieta, siempre primero en los puntos de flexión.

Por tanto, el charol es un acabado con una vida útil, no un acabado que perdura indefinidamente. Conservado fresco, seco y ventilado, puede parecer nuevo durante mucho tiempo. Guardado con calor, humedad y presión contra otras superficies, se volverá pegajoso y después se agrietará; ninguno de los dos procesos puede revertirse.

Una película de charol deteriorada no se repara. Solo puede sustituirse.


Agua, clima y uso

El recubrimiento resiste el agua, algo realmente útil. Las puntadas, las uniones y los cantos no, y el agua que penetra bajo la película no tiene salida.

El calor es el mayor enemigo. Un coche caliente y una ventana soleada son dos formas seguras de envejecer el charol rápidamente.


Cómo limpiar y cuidar el charol

  1. Limpie con un paño suave apenas humedecido. No use nada abrasivo.
  2. Seque de inmediato con un paño limpio y seco.
  3. Si está pegajoso, una pasada ligera retira el residuo superficial, aunque volverá.
  4. Recupere el brillo con un producto para charol o una cantidad mínima de limpiacristales en un paño, nunca aplicado directamente.
  5. No utilice acondicionador para cuero ni aceite. Los aceites no benefician a una película de polímero y pueden ablandarla o enturbiarla.
  6. Guárdelo envuelto en un paño suave, no en plástico, y sin contacto con otra superficie de charol.

¿Está de moda el charol?

Entra y sale de la moda, como siempre han hecho los materiales muy brillantes. La pregunta más útil al comprar es si desea conservar la pieza, porque el charol tiene una vida limitada de una manera que una pieza bien hecha de curtición vegetal no tiene.


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